






Este es un proyecto que se me ha quedado en el tintero desde hace unos meses. Yo misma decidí emprender este trabajo, dándole forma de reportaje; lo que desconocía realmente eran los obstáculos con los que me iba a encontrar, contra lo que tendría que luchar y cuan cuesta arriba se me haría. Supongo que es complicado separar trabajo de sentimientos cuando es tua abuela la protagonista de esta historia, triste, pero tierna.Verme implicada en esto me impide trabajar "libremente" debido a esa carga sentimental tan grande, y se hace duro. Me gustaría enfrentarme a esta enfermedad que se halla un poco en el olvido, y nunca mejor dicho. Hablar de la pérdida de memoria y la cantidad de cosas que eso conlleva, como la autoinsuficiencia. Yo he estado viviendo muy de cerca la enfermedad, por eso me gustaría también hacerle un homenaje a esta persona que es muy importante para mi, y a pesar de que no sabe ni quien es ella, los que estamos aquí sí lo sabemos y podemos transmitirle, tan sólo, única y exclusivamente, un poco de amor. Porque estas personas es lo que perciben: el tacto. .
Mencionar tamién que he tenido que luchar mucho con la gente que cuida de ella en la residencia, que te miran con caras extrañas porque haces fotos de tu abuelita convaleciente, y que seguro que están pensando "¡vaya nieta!"
No sé muy bien como expresarlo. La gente te ve como una intrusa y hay que imponerse, con respeto, pero haciendo valer un poco lo que haces, lo cual a mi me cuesta un mundo.
Es un tema delicado, pero importante, tremendamente importante, al menos para mi, por ello no quiero que se quede tan sólo en estas imágenes. Me gustaría armarme de nuevo de valor y acabar lo que un buen día comencé. Porque es una buena causa.
En memoria de mi abuela Carmiña.

















